Que los Líderes sean “Great again”.

Hoy estaba estudiando para una conferencia sobre Estrategia y Liderazgo que daremos dentro de 2 meses en Uruguay.

Leí una pieza maravillosa de historia. El discurso de Alejandro Magno a los Griegos y a los Persas (a quien los griegos llamaban “barbaros”).

Fue durante un banquete comunal entre miles de personas de diferentes pueblos a las afuera de Babilonia, hace más de 2,300 años.

Estas palabras de “Alexander the Great” nos recuerdan de que hoy, en medio a esta Gran Crisis de Liderazgo que vivimos, lo que realmente necesitamos que sean “great again” son los líderes.

El joven rey y sus invitados bebieron el vino de la misma copa y derramaron libaciones, y tanto los sacerdotes griegos como los magos persas oficiaron en la ceremonia. El rey rogó por bendiciones para todos ellos, y sobre todo para que existiera armonía y grata convivencia entre macedonios y persas. Y dijo:

alejandro-magnoAhora que las guerras llegan a su fin mi deseo es que todos vivan felices en paz. De ahora en más que todos los mortales vivan como un único pueblo, en armonía, trabajando por el bien de todos. Vean al mundo como su casa en común, con leyes en común para todos, donde gobernarán los mejores independiente a su raza u origen.

A diferencia de los que tienen mente corta yo no hago diferencia ente Griegos y Barbaros. El origen de las personas, su raza o lugar de nacimiento no son de mi interés. Solamente tengo un criterio para diferenciar a los hombres – su virtud. 

Para mi cualquier buen extranjero es un griego, y cualquier mal griego es peor que un bárbaro. Si ocurren disputas entre ustedes no deberán recurrir a las armas, las resolverán en paz. Si necesario, yo arbitraré entre ustedes. 

Vean a Dios no como un déspota autocrático, sino como el Padre común de todos. Así vuestro comportamiento será como el de hermanos de una misma familia.

De mi parte considero a todos como iguales, sean blancos o de piel oscura. Y me gustaría que todos sean no solamente ciudadanos de mi Mancomunidad sino participantes y compañeros. De mi parte haré todo lo que este en mi habilidad y trabajaré para mantener mi promesa. Recuerden como símbolo de amor este juramento que esta noche tomamos con libaciones. Alejandro”.

El relato más conocido dice que quienes tomaron parte en el banquete eran nueve mil en número, que todos ellos derramaron una libación, y que después entonaron juntos un himno a Dios.

Alejandro, el único que realmente merece el titulo de “Great”.

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