Fe para emprender

Fe para emprender


Impulsar las ideas de la niñez para formar los empresarios de  mañana

Pensar en las futuras generaciones es un asunto que debe tomarnos tiempo para imaginar y tiempo para accionar. “Es, pues, la fe  la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). ¿Qué acaso no es este una cualidad inherente a los emprendedores? No siempre se tiene un cálculo preparado y estimado sobre los resultados que se generarán a partir de un nuevo producto o servicio pero siempre es trascendental estar seguro de que los resultados serán favorables, nadie emprende esperando fracasar o que las cosas vayan mal, sería como ir en contra de la naturaleza misma del emprendedor. ¿Y qué pasa en el caso de los niños?  sin duda alguna la niñez es el mejor momento para formar a los empresarios del mañana.

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Ejemplo claro fue el concurso “Futuros Empresarios” coordinado por Daniel Posadas Robles  el pasado fin de semana, la culminación de un trabajo realizado  por niños de primaria durante 6 meses. Durante este tiempo los niños trabajaron para llevar una idea a la realidad. Llegó el momento de acercarse a esos imaginarios para los que en su momento diseñaron su producto; especulando qué colores les gustarían más,  qué frases podrían ser más asertivas,  que edades tendrían sus compradores y hasta qué cantidad en promedio adquirirían,  había llegado el momento de conocerlos , enfrentarlos, desafiarlos y convencerlos de que valdría la pena invertir en una crema con base en glicerina, un llavero de madera, “pantinflas” de peluche,  pulseras de la buena suerte, almohadas, lapiceros,  llaveros anti stress, collares de parota y cuadernos reciclados.

La actitud de los niños, frente al desafío de vender sus productos elaborados, fue la de un emprendedor buscando que todos conozcan su producto pero más aún,  fue la encarnación de la fe trabajando para llegar al resultado esperado. Las características propias de la niñez dan luz sobre porque en esta etapa de la vida es idóneo fomentar el emprendimiento.

Confianza: Un niño confiará en lo que se le diga que sucederá dadas las circunstancias, confiará en que todo es posible y efectivamente, “al que cree, todo le es posible”, no al que sólo piensa que así será sino al que hace algo respecto a la convicción que tiene sobre lo que sucederá. Los participantes no sólo desarrollaron su producto sino que lo compartieron, lo presentaron y se movieron por toda la plaza en la que se llevaba a cabo la exposición para  encontrar a esos consumidores que se aventuraran a comprar su producto.

Perseverancia: Ejemplo de ello fue evidenciado cuando al trascurrir de las horas los productos vendidos eran pocos, esperar hasta el final, con la mejor actitud y una sonrisa en el rostro fue determinante para lograr el éxito en las ventas. Era visible que los niños no aceptaban un no por respuesta, siempre había una cualidad del producto que lograba rescatar  la funcionalidad del mismo o la necesidad de comprar uno de ellos.

Flexibilidad: Crecer con una mentalidad abierta a que las cosas  pueden ajustarse al mercado y el cliente, puede resultar una ventaja competitiva para los niños que dentro del desarrollo de su producto contemplaron la posibilidad de que lo que vendieran podría adaptarse al comprador, diferentes colores, ajuste de tallas, figuras y otros elementos dejaron ver la flexibilidad que como emprendedores comienzan a desarrollar en sus productos.

Responsabilidad Social: Uno de los toques más innovadores del concurso fue  la oportunidad que los mismos niños emprendedores tuvieron para sembrar en su sociedad, cómo si el hecho de aportar  su conocimiento, creatividad, entusiasmo y esfuerzo en sus productos no fuera suficiente, todo lo que fue expuesto y vendido sería enviado al apoyo de la Casa Hogar Santa Esperanza. Aun  cuando probablemente hubieran querido hacer algo más con el dinero recibido por la venta de sus productos, fueron inducido en lo mejor: dar a los demás. No es necesario ser un gran empresario para tener responsabilidad social, lo único que es necesario es querer contribuir a tu entorno.

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Productos realizados por los niños emprendedores

Las características antes mencionadas: confianza, perseverancia, flexibilidad y responsabilidad social, se convierten en detonantes  potenciales de futuros empresarios. Sembrar estas características en los niños desde temprana edad desarrollará en ellos un carácter  predispuesto al éxito donde quiera que vayan. Sin discusión alguna son valores que esperamos ver en los futuros empresarios pero que son necesarios comenzar a plantar hoy para cosechar mañana.

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